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Tribunal Federal de Justicia (BGH): la mención de la comisión en la firma de un correo electrónico no constituye un contrato de intermediación válido

Tribunal Federal de Justicia (BGH): la mención de la comisión en la firma de un correo electrónico no constituye un contrato de intermediación válido

Qui­en comp­re o ven­da un inm­ueb­le y recur­ra a un agen­te inmo­bi­lia­rio para ello, debe saber cómo se cele­bra un cont­ra­to de inter­me­dia­ción inmo­bi­lia­ria con vali­dez jurí­di­ca. El Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo ha acla­ra­do en una sen­ten­cia reci­en­te que una indi­ca­ción sob­re la comi­sión que figu­re jus­to deba­jo de la fór­mu­la de salu­do y de la fir­ma del cor­reo elec­tró­ni­co no tiene efec­to juríd­ico. Por lo tan­to, no se cele­bró un cont­ra­to de inter­me­dia­ción válido.

¿Qué había pasado?

Los ven­de­do­res de una vivi­en­da uni­fa­mi­li­ar habí­an cont­ra­ta­do a una agen­te inmo­bi­lia­ria para que, en un pri­mer momen­to, les ayu­dara a com­prar una nue­va vivi­en­da. Más tar­de, esa mis­ma agen­te se encar­gó tam­bién de la ven­ta de su anti­gua vivi­en­da. Toda la comu­ni­ca­ción se lle­vó a cabo por cor­reo electrónico.

En uno de esos cor­re­os elec­tró­ni­cos, la agen­te inmo­bi­lia­ria se ref­irió a las nego­cia­cio­nes en cur­so sob­re el pre­cio de com­pra y se ofre­ció a seguir actuan­do como inter­me­dia­ria. El men­sa­je ter­min­a­ba con la fór­mu­la de despe­di­da habi­tu­al y la fir­ma com­ple­ta. Solo des­pués, es decir, tras la fir­ma, se incluía una refe­ren­cia gene­ral a una comi­sión de has­ta el 3,57 % del pre­cio de com­pra en caso de cierre satis­fac­to­rio de la operación.

La vivi­en­da se ven­dió y, en un pri­mer momen­to, se pagó la comi­sión. Pos­te­rior­men­te, los ven­de­do­res exi­gie­ron la devo­lu­ción del dine­ro ale­gan­do que nun­ca se había for­ma­liz­ado un cont­ra­to de inter­me­dia­ción inmo­bi­lia­ria válido.

La resolución del Tribunal Federal de Justicia

El Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo dio la razón a los ven­de­do­res y con­fir­mó el der­echo al reem­bol­so. El fun­da­men­to es el requi­si­to de la for­ma escri­ta estable­ci­do en el Códi­go Civil, que se apli­ca a los cont­ra­tos de inter­me­dia­ción inmo­bi­lia­ria sob­re inm­ueb­les resi­den­cia­les. La for­ma escri­ta, según el artí­cu­lo 126b del Códi­go Civil ale­mán (BGB), signi­fi­ca que la declar­a­ción debe rea­li­zar­se de for­ma legi­ble en un sopor­te dura­de­ro y debe poder iden­ti­fi­carse quién la rea­li­za y dón­de termina.

Fue pre­ci­sa­men­te en este últi­mo pun­to don­de la agen­te inmo­bi­lia­ria fal­ló. Según el Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo, la fór­mu­la de salu­do, segui­da de la fir­ma com­ple­ta, indi­ca al desti­na­ta­rio que el men­sa­je pro­pi­a­men­te dicho ha ter­mi­na­do. Lo que vie­ne a con­ti­nu­ación ya no for­ma par­te, para un lec­tor obje­tivo, del núcleo del tex­to. Por lo tan­to, una refe­ren­cia a la comi­sión en este apar­ta­do no pue­de con­sti­tuir una ofer­ta con­trac­tu­al válida.

El tri­bu­nal aclaró ade­más que los cont­ra­tos de inter­me­dia­ción pue­den cele­brar­se, en prin­ci­pio, de for­ma infor­mal o por cor­reo elec­tró­ni­co, incluso medi­an­te con­duc­ta implí­ci­ta. No obstan­te, es requi­si­to impre­sc­in­di­ble que de las declar­a­cio­nes se desprendan, como míni­mo, los sigu­i­en­tes pun­tos: las par­tes cont­ra­tan­tes, el inm­ueb­le en cues­tión o el cont­ra­to prin­ci­pal al que se aspi­ra, así como el impor­te de la comi­sión. Estos datos deben figurar en el cuer­po del men­sa­je, antes del salu­do y de la indi­ca­ción del nombre.

¿Qué significa esto en la práctica?

Esta sen­ten­cia resul­ta tran­qui­liz­ado­ra tan­to para los com­pra­do­res como para los ven­de­do­res de inm­ueb­les: pue­den estar segu­ros de que las clá­u­su­las automá­ti­cas inclui­das en los pies de pági­na o las fir­mas de los cor­re­os elec­tró­ni­cos no dan lugar a obli­ga­cio­nes con­trac­tua­les vin­cu­lan­tes. Por lo tan­to, qui­en no haya acep­ta­do con­sci­en­te­men­te un acuer­do de comi­sión, tam­po­co está obli­ga­do a pagarla.

Qui­en cola­bo­re en la prác­ti­ca con un agen­te inmo­bi­lia­rio debe ase­gur­ar­se de que todos los aspec­tos esen­cia­les del cont­ra­to figu­ren de for­ma cla­ra y com­ple­ta en el pro­pio tex­to del cor­reo elec­tró­ni­co. En caso de duda, con­vie­ne soli­ci­tar ase­so­r­ami­en­to juríd­ico antes de for­ma­li­zar un cont­ra­to de inter­me­dia­ción inmo­bi­lia­ria, con el fin de evi­tar pos­te­rio­res con­tro­ver­si­as sob­re la comi­sión o la vali­dez formal.

Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo (BGH), sen­ten­cia de 11 de mar­zo de 2026, n.º de expe­di­en­te I ZR 202/25

Este artí­cu­lo y la ima­gen que lo acom­pa­ña se han ela­bora­do con la ayu­da de la inte­li­gen­cia arti­fi­ci­al y han sido revi­sa­dos por la redacción.

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