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Tribunal Federal de Justicia: la mayoría de la comunidad de propietarios puede encargar la decoración de la fachada de un rascacielos con arte callejero

Tribunal Federal de Justicia: la mayoría de la comunidad de propietarios puede encargar la decoración de la fachada de un rascacielos con arte callejero

¿Pue­de una comu­ni­dad de pro­pie­ta­ri­os, medi­an­te un acuer­do mayo­ri­ta­rio, encar­gar la instal­a­ción de una obra de arte de gran tama­ño en la facha­da de un edi­fi­cio de gran alt­u­ra? El Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo ha respon­di­do cla­ra­men­te afir­ma­tiv­a­men­te a esta preg­un­ta y, al hacer­lo, ha pro­por­cio­na­do indi­ca­cio­nes importan­tes sob­re cuán­do se con­side­ra que dicho acuer­do es lo sufi­ci­en­te­men­te concreto.

¿De qué se trataba?

Una aso­cia­ción de arte urba­no de Wup­per­tal pro­pu­so a una comu­ni­dad de pro­pie­ta­ri­os que una artis­ta deco­ra­ra gra­tui­ta­men­te la facha­da de un edi­fi­cio de gran alt­u­ra, en el mar­co de un proyec­to artí­sti­co sub­ven­cio­na­do por el ayun­ta­mi­en­to. La pin­tura debía per­ma­necer en la facha­da el mayor tiem­po posi­ble, como míni­mo duran­te diez años. No obstan­te, al cabo de cin­co años, la comu­ni­dad pod­ría deci­dir libre­men­te si se repin­ta la facha­da o se le rea­liz­an otras modificaciones.

La mayo­ría de los pro­pie­ta­ri­os votó a favor de auto­ri­zar a la admi­nis­tra­ción a for­ma­li­zar el cont­ra­to cor­re­spon­dien­te. Un úni­co pro­pie­ta­rio se negó a acept­ar esta reso­lu­ción. Argu­men­tó que el cua­dro suponía una trans­for­mación fun­da­men­tal del com­ple­jo. Ade­más, aún no se sabía cómo sería con­cre­ta­men­te la obra de arte una vez ter­mi­na­da. El Juz­ga­do de Pri­me­ra Ins­tancia y el Tri­bu­nal Regio­nal dese­sti­ma­ron su deman­da. El Tri­bu­nal Fede­ral de Jus­ti­cia tam­po­co le dio la razón.

La sentencia del Tribunal Federal de Justicia

El Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo (sen­ten­cia de 25 de sep­tiembre de 2026, n.º de expe­di­en­te V ZR 165/25) con­fir­mó las reso­lu­cio­nes de las ins­tanci­as infe­rio­res en todos los aspec­tos esenciales.

El arte urbano se considera una modificación arquitectónica

El dise­ño artí­sti­co de una facha­da de gran super­fi­cie se enmar­ca en el con­cep­to de «modi­fi­ca­ción con­s­truc­ti­va» en el sent­i­do del artí­cu­lo 20, apar­ta­do 1, de la Ley de Pro­pie­dad Hori­zon­tal (WEG). La ley se refor­mó en 2020 y, des­de enton­ces, per­mi­te expre­sa­men­te a las comu­ni­d­a­des de pro­pie­ta­ri­os apro­bar este tipo de medi­das por mayo­ría simp­le, incluso si influy­en de mane­ra signi­fi­ca­ti­va en el aspec­to del complejo.

No es necesario disponer de una imagen ya preparada

Una obje­ción habi­tu­al en los proyec­tos artí­sti­cos es: «¿Qué es lo que se va a crear exac­ta­men­te?». El Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo ale­mán (BGH) acla­ra que una reso­lu­ción se con­side­ra sufi­ci­en­te­men­te con­cre­ta cuan­do estable­ce la super­fi­cie afec­ta­da, la regu­la­ción de los cos­tes y la dura­ción pre­vis­ta de la per­ma­nen­cia de la obra. No es nece­sa­rio que el motivo exac­to esté fija­do de ante­ma­no. La cre­ación artí­sti­ca se nut­re de la libert­ad y, por su pro­pia natu­ra­le­za, no se pue­de pla­ni­fi­car has­ta el últi­mo detal­le. Bas­ta con que se descri­ban las con­di­cio­nes gene­ra­les, como la pale­ta de colo­res y el estilo.

No se trata de una transformación profunda

El artí­cu­lo 20, apar­ta­do 4, de la WEG estable­ce un lími­te: los acuer­dos no pue­den dar lugar a una trans­for­mación fun­da­men­tal del com­ple­jo resi­den­cial. Sin embar­go, el Tri­bu­nal Fede­ral Supre­mo (BGH) sub­ra­ya que, por reg­la gene­ral, un mero cam­bio en la impre­sión visu­al glo­bal no tras­pa­sa este lími­te. El cri­te­rio de refe­ren­cia es el com­ple­jo en su con­jun­to, no un edi­fi­cio con­cre­to. En el caso con­cre­to, tam­bién juga­ba a favor el hecho de que el proyec­to for­ma­ra par­te de un proyec­to artí­sti­co urba­no de mayor enver­g­adu­ra y que la comu­ni­dad no tuvie­ra que asu­m­ir nin­gún cos­te ni com­pro­me­ter­se de for­ma permanente.

No se debe discriminar a ningún propietario en particular

El hecho de que a algu­nos pro­pie­ta­ri­os no les gus­te per­so­nal­men­te la obra de arte no con­sti­tuye una dis­cri­mi­nación inad­mi­si­ble en el sent­i­do de la ley. La pro­tección legal con­tra la dis­cri­mi­nación pre­su­po­ne que deter­mi­na­dos pro­pie­ta­ri­os se vean más per­ju­di­ca­dos que otros, y no sim­ple­men­te que haya dife­ren­ci­as de gusto.

¿Qué significa esto para los propietarios de viviendas?

La sen­ten­cia pone de mani­fies­to has­ta qué pun­to se exti­en­de el mar­gen de manio­bra de las comu­ni­d­a­des de pro­pie­ta­ri­os tras la refor­ma de la Ley de Pro­pie­dad Hori­zon­tal (WEG) de 2020. Las modi­fi­ca­cio­nes esté­ti­cas de un edi­fi­cio, incluso las más llama­tiv­as, pue­den apro­barse por mayo­ría, siemp­re que en el acuer­do se regu­len las con­di­cio­nes mar­co esen­cia­les. Qui­en, como pro­pie­ta­rio indi­vi­du­al, desee impug­nar este tipo de acuer­dos, deberá aleg­ar motivos juríd­icos con­cre­tos que vayan más allá de sus pre­fe­ren­ci­as per­so­na­les en mate­ria de esté­ti­ca. En cada caso con­cre­to, se reco­mien­da soli­ci­tar ase­so­r­ami­en­to juríd­ico antes de adopt­ar o impug­nar un acuerdo.

Fuen­te: Hau­fe: Derecho

Este artí­cu­lo y la ima­gen que lo acom­pa­ña se han ela­bora­do con la ayu­da de la inte­li­gen­cia arti­fi­ci­al y han sido revi­sa­dos por la redacción.

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