Las temperaturas veraniegas superiores a los 35 grados ya no son, desde hace tiempo, una rareza en Alemania. Esto plantea a las empresas una cuestión práctica que muchos subestiman: ¿qué obligaciones tienen realmente para con sus empleados cuando la oficina se convierte en un horno? En torno a este tema circulan errores persistentes que despistan tanto a los empresarios como a los trabajadores.
Idea errónea n.º 1: A partir de una determinada temperatura, no hay clases por calor
El mito más conocido es especialmente persistente: a partir de una determinada temperatura, los trabajadores pueden simplemente quedarse en casa. Eso no es cierto. La legislación laboral alemana no reconoce ningún derecho legal a ausentarse del trabajo por calor. Quien falte al trabajo por iniciativa propia porque hace demasiado calor se arriesga a recibir una amonestación. No existe un derecho automático a la exención laboral.
Error n.º 2: los empresarios solo deben tomar medidas cuando hace un calor extremo
Muchas empresas esperan hasta que las temperaturas se vuelven casi insoportables. De hecho, la norma sobre lugares de trabajo ASR A3.5 ya entra en vigor a partir de los 26 grados centígrados. A partir de este umbral, los empresarios deberían evaluar qué medidas son adecuadas, como la protección solar, una mejor ventilación o el traslado de las tareas más exigidas a las horas del día en que hace menos calor. A partir de los 30 grados, lo que antes era una recomendación se convierte en una obligación: en ese caso, se exigen expresamente medidas concretas como ventiladores, bebidas o horarios de trabajo más flexibles.
Idea errónea n.º 3: No se puede trabajar cuando la temperatura exterior supera los 35 grados.
El límite de los 35 grados, tan citado, se refiere a la temperatura real del ambiente en el lugar de trabajo, no a la temperatura exterior. Solo cuando en la propia sala se superan los 35 grados, el lugar de trabajo se considera inadecuado sin que se adopten medidas de protección adicionales. En ese caso, los empresarios deben tomar medidas, por ejemplo, habilitando salas alternativas, permitiendo estancias periódicas en zonas más frescas o instalando dispositivos técnicos de protección.
Error n.º 4: Quien pase demasiado calor en la oficina tiene derecho a trabajar desde casa
Desde el inicio de la pandemia, trabajar desde casa parece la solución más obvia cuando hace calor. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico, no es algo que se dé por sentado. No existe un derecho unilateral al teletrabajo, salvo que exista un acuerdo al respecto en el contrato de trabajo o en un convenio de empresa. Además, el teletrabajo no resuelve automáticamente el problema de la temperatura: por regla general, es el propio trabajador el responsable de las condiciones del puesto de trabajo en su domicilio. En principio, no existe el derecho a que la empresa financie un ventilador.
Error n.º 5: Se aplican las mismas normas a todos los trabajadores
El calor afecta a las personas con diferente intensidad. Las mujeres embarazadas están sujetas a obligaciones especiales de protección, que los empresarios deben comprobar de forma activa. Quienes trabajan al aire libre, en obras, en tejados o en jardinería, están expuestos a cargas adicionales para las que se han previsto medidas de protección específicas. Estas pueden consistir en toldos, agua potable en cantidad suficiente o descansos más prolongados.
Qué significa esto en la práctica
Las normas vigentes en materia de seguridad y salud en el trabajo datan, en su mayor parte, de los años setenta y ochenta. En aquella época, las olas de calor que duraban semanas eran una excepción en Alemania. Hoy en día, cada vez lo son menos. Los empresarios que actúen con antelación, desarrollen soluciones flexibles y establezcan procesos claros para los días de calor no solo reducen los riesgos en materia de derecho laboral, sino que también protegen la salud de su plantilla de forma sostenible. En caso de dudas concretas sobre las obligaciones en materia de protección contra el calor, los convenios de empresa o posibles amonestaciones, se recomienda contar con el asesoramiento de un abogado.
Fuente: Haufe: Personal
Este artículo se ha elaborado con la ayuda de la inteligencia artificial y ha sido revisado por la redacción.