Quienes, como autónomos o profesionales independientes, trabajan entre semana en otro lugar y mantienen allí una segunda vivienda, se enfrentan a la siguiente pregunta: ¿qué gastos se pueden deducir fiscalmente? El Tribunal Federal de Hacienda (BFH) ha abordado precisamente esta situación en una sentencia reciente, de 19 de mayo de 2026, y ha establecido principios importantes sobre la doble residencia de los autónomos (n.º de referencia: VIII R 15/24).
Resumen de los hechos
Un autónomo vivía en la ciudad de K, pero trabajaba casi exclusivamente para un único cliente en la sede de este, situada en H, donde prestaba sus servicios cuatro días a la semana. Durante ese tiempo, alquiló un piso en H. Además, utilizaba un vehículo que destinaba en más de un 50 % a fines profesionales. A la hora de calcular sus beneficios, dedujo como gastos de explotación tanto los gastos de alquiler del piso en H como todos los gastos relacionados con el vehículo.
La Agencia Tributaria no lo aceptó en su totalidad. Redujo los gastos de desplazamiento a la denominada «dación de cuenta por distancia» y también eliminó parte de los gastos adicionales de manutención. El profesional autónomo presentó una demanda, pero perdió tanto ante el Tribunal Fiscal como ante el Tribunal Federal Fiscal.
Lo que ha dictaminado el Tribunal Federal Fiscal (BFH)
El Tribunal Federal Fiscal (BFH) confirmó que, en este caso, se daba una situación de doble residencia motivada por razones laborales. Esto tiene consecuencias fiscales que no siempre resultan intuitivas: los desplazamientos a la residencia familiar, es decir, los viajes entre el lugar de trabajo y el domicilio habitual, no pueden, en principio, reducir las ganancias de forma ilimitada. En su lugar, se aplica un límite equivalente a la deducción por distancia, de forma similar a lo que ocurre con los trabajadores por cuenta ajena.
En el caso de los autónomos, se aplican los siguientes requisitos, que el Tribunal Federal Fiscal (BFH) ha aclarado expresamente:
- El trabajador autónomo debe mantener su propio hogar fuera de la localidad en la que desarrolla principalmente su actividad.
- Además, debe residir en la zona donde se desarrolla la mayor parte de su actividad, es decir, disponer de otra vivienda allí.
- Se consideran desplazamientos para visitar a la familia los trayectos entre el lugar donde se desarrolla la mayor parte de la actividad laboral y el domicilio particular.
¿Qué se entiende por «establecimiento permanente» en este sentido?
El Tribunal Federal Fiscal (BFH) ha aclarado, además, que el concepto de «establecimiento permanente» en la normativa sobre gastos de viaje para autónomos debe determinarse de forma independiente. No se rige por el concepto del denominado «primer lugar de trabajo», que se aplica a los trabajadores por cuenta ajena. Un centro de operaciones en este sentido presupone una instalación empresarial fija y permanente a la que el contribuyente acude de forma continua y regular. Lo determinante es el centro geográfico de la actividad de carácter permanente.
En el caso concreto, el profesional autónomo tenía su único centro de actividad en H. Por lo tanto, también quedaba claro que allí se encontraba el centro de su actividad. Sin embargo, el Tribunal Federal Fiscal (BFH) dejó sin resolver si, en principio, la existencia de un centro de actividad en el lugar de trabajo es un requisito previo para suponer la existencia de una doble residencia en el caso de los autónomos. En el caso concreto, no fue necesario responder a esta cuestión.
¿Qué significa esto en la práctica para los autónomos?
Quien, como profesional liberal o autónomo, disponga de una segunda vivienda en su lugar de trabajo, debería comprobar con detenimiento qué gastos son deducibles y en qué cuantía. Los gastos de alquiler de la segunda vivienda pueden considerarse, en principio, como gastos de explotación. Sin embargo, en lo que respecta a los gastos de desplazamiento entre el lugar de trabajo y el domicilio, la deducción fija por distancia establece el límite máximo. En estos casos, no es posible deducir íntegramente todos los gastos reales del vehículo.
Dado que la calificación fiscal de este tipo de situaciones puede resultar compleja en cada caso concreto, se recomienda solicitar el asesoramiento personalizado de un asesor fiscal.
Fuente: Haufe: Impuestos
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