El 15 de julio de 2026, el Consejo de Ministros federal aprobó un proyecto de ley para la modernización de la legislación sobre cooperativas. La reforma tiene por objeto hacer más atractiva la forma jurídica de la cooperativa, eliminar los obstáculos burocráticos y, al mismo tiempo, ofrecer una mayor protección frente a los proveedores poco fiables. Para las pequeñas y medianas empresas, así como para los emprendedores que estén barajando la posibilidad de adoptar una estructura cooperativa, el proyecto de ley introduce algunas novedades de gran relevancia práctica.
Reuniones digitales y forma escrita en lugar de la firma
Uno de los cambios fundamentales se refiere a la comunicación dentro de la cooperativa. Hasta ahora, para muchos acuerdos se exigía la denominada «forma escrita», es decir, una declaración en papel firmada de puño y letra. En el futuro, bastará con la forma escrita: una declaración legible sin firma, por ejemplo, por correo electrónico, será suficiente. Las asambleas podrán celebrarse en línea o de forma híbrida, y se podrá informar a los socios por vía digital. Esto supone un ahorro de tiempo y costes, especialmente para las cooperativas con muchos socios o aquellas que tienen una organización descentralizada.
Inscripción más rápida en el Registro Mercantil
Quien quiera constituir una cooperativa conoce el problema: la inscripción en el Registro Mercantil puede prolongarse durante semanas o meses, sin que exista un plazo legal. Esto va a cambiar. Según el nuevo proyecto de ley, el tribunal competente deberá inscribir la cooperativa en un plazo de 20 días a partir de la recepción de la documentación completa. Además, una base de datos mejorada facilitará a los fundadores la búsqueda de la entidad de control competente, encargada de comprobar la solidez económica de la cooperativa.
Protección frente a estructuras poco fiables
En el pasado, la cooperativa se utilizó en ocasiones como vehículo para modelos de inversión de capital cuestionables. El proyecto de ley responde a ello con restricciones claras: la mera inversión de capital ya no será un objetivo de financiación admisible para una cooperativa. Además, se establece un límite máximo del 50 % para los denominados «socios inversores», es decir, aquellas personas que, si bien aportan capital a la cooperativa, no participan activamente en su objetivo social. Al mismo tiempo, se refuerzan las obligaciones de las asociaciones de auditoría y se amplía la supervisión estatal sobre dichas asociaciones.
Mayor flexibilidad en la estructura de dirección interna
Hasta ahora, solo las cooperativas pequeñas, con un máximo de 20 socios, podían establecer en sus estatutos que la junta directiva estuviera sujeta a las instrucciones de la asamblea general. Se prevé elevar este límite a 150 socios. Esto da a las cooperativas de tamaño medio un mayor margen de maniobra para configurar su estructura interna de toma de decisiones de forma más democrática.
Antecedentes y evolución posterior
El Gobierno anterior ya había aprobado en noviembre de 2024 un proyecto de ley de contenido similar, pero este no llegó a someterse a votación debido a la disolución anticipada de la coalición «Ampel». El nuevo Gobierno federal, formado por la Unión y el SPD, ha retomado este proyecto y lo ha revisado en algunos puntos. El proceso legislativo se reanuda ahora.
Para los clientes que constituyan, dirijan o participen como socios en una cooperativa, merece la pena examinar detenidamente los cambios previstos. Una vez aprobada la ley, se podrán adaptar, en particular, las disposiciones de los estatutos y los procesos internos de toma de decisiones. Se recomienda contar con asesoramiento jurídico desde el principio para aprovechar al máximo los nuevos márgenes de maniobra.
Fuente: Haufe: Inmobiliaria
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