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Acoso laboral: lo que los empresarios deben saber y hacer

Acoso laboral: lo que los empresarios deben saber y hacer

Los con­flic­tos ent­re com­pa­ñe­ros de tra­ba­jo for­man par­te del día a día laboral. Pero, ¿a par­tir de qué momen­to una dis­cu­sión se con­vier­te en aco­so laboral y qué obli­ga­cio­nes tiene el empre­sa­rio cuan­do se ente­ra de ello? Un resu­men de la situ­ación jurídica.

¿Qué es, en realidad, el acoso laboral?

El aco­so laboral no es un con­cep­to defi­ni­do legal­men­te ni con­sti­tuye un fun­da­men­to inde­pen­di­en­te para inter­po­ner una deman­da ante los tri­bu­na­les. El Tri­bu­nal Fede­ral de Tra­ba­jo (BAG) descri­be el aco­so laboral como la hostil­idad, el aco­so o la dis­cri­mi­nación sis­te­má­ti­cos hacia los tra­ba­ja­do­res por par­te de com­pa­ñe­ros o supe­rio­res. El Tri­bu­nal de Jus­ti­cia de la Unión Euro­pea pre­cisó en 2018 que debe tra­tar­se de una con­duc­ta inde­bi­da que se repi­ta o se pro­duz­ca de for­ma sis­te­má­ti­ca duran­te un perío­do prolongado.

En este con­tex­to, la pala­bra «sis­te­má­ti­co» es cla­ve. Por reg­la gene­ral, los con­flic­tos pun­tua­les, un tono oca­sio­nal­men­te brusco o una orden incó­mo­da del supe­ri­or no bastan para cali­fi­car una situ­ación como aco­so laboral. El Tri­bu­nal Laboral de Mann­heim dejó cla­ro en un pro­ce­so reci­en­te que los con­flic­tos en el lugar de tra­ba­jo son ine­vi­ta­bles y que no toda ten­sión inter­per­so­nal debe cla­si­fi­carse automá­ti­ca­men­te como aco­so laboral. El tri­bu­nal estable­ció el lími­te en los casos de inti­mi­da­ción, hostil­idad y humillación.

Deber de asistencia: los empresarios deben actuar

Tan pron­to como un empre­sa­rio reci­ba indi­ci­os con­cre­tos de aco­so laboral, está obli­ga­do a actu­ar. La base para ello es su deber de asis­ten­cia deriv­a­do del cont­ra­to de tra­ba­jo, así como la pro­tección de los derechos per­so­na­les de los tra­ba­ja­do­res. El Tri­bu­nal Regio­nal de Tra­ba­jo de Schles­wig-Hol­stein ha rea­fir­ma­do reci­en­te­men­te este principio.

En fun­ción de la gra­ve­dad del caso, el empre­sa­rio dis­po­ne de diversos recur­sos. En la prác­ti­ca, el plan por eta­pas es el siguiente:

  • Amo­ne­sta­ción o adver­ten­cia al emp­lea­do que come­te acoso
  • Adver­ten­cia formal
  • Tras­la­do del responsable
  • El despi­do como últi­mo recurso

Si el empre­sa­rio no toma medi­das a pesar de tener cono­ci­mi­en­to de ello, incum­p­le su deber de asis­ten­cia. Esto pue­de salir­le caro.

Indemnización por daños y perjuicios y por daños morales como consecuencia

En un caso así, las víc­ti­mas de aco­so laboral pue­den recla­mar tan­to una indem­ni­za­ción por daños y per­jui­ci­os como una indem­ni­za­ción por daños mora­les. Las recla­macio­nes por daños y per­jui­ci­os pue­den deri­var­se del pro­pio cont­ra­to de tra­ba­jo, pero tam­bién del der­echo de responsa­bil­idad extra­con­trac­tu­al. Si un supe­ri­or come­te aco­so, este com­por­ta­mi­en­to sue­le impu­t­ar­se direc­ta­men­te al empresario.

Si entra en jue­go la Ley Gene­ral de Igu­aldad de Tra­to (AGG) por­que el aco­so laboral está rela­cio­na­do con una carac­te­rí­sti­ca pro­te­gi­da —como, por ejem­plo, la edad, el ori­gen, una dis­ca­pa­ci­dad o la ident­i­dad sexu­al—, se apli­can obli­ga­cio­nes de pro­tección adi­cio­na­les y fun­da­ment­os juríd­icos para recla­mar derechos. Sin embar­go, la AGG no abar­ca todas las formas de aco­so laboral, sino úni­ca­men­te las dis­cri­mi­nacio­nes por las carac­te­rí­sti­cas expre­sa­men­te mencionadas.

Lo que no es acoso escolar

En la prác­ti­ca, much­as deman­das fra­ca­san por­que los hechos no se expo­nen con sufi­ci­en­te pre­cis­ión ante el tri­bu­nal o por­que el con­cep­to se ha defi­ni­do de for­ma dema­sia­do amplia. Por ejem­plo, un despi­do ile­gal no con­sti­tuye por sí solo un acto de aco­so laboral. Tam­po­co se con­side­ran, en prin­ci­pio, aco­so laboral las ins­truc­cio­nes que el empre­sa­rio impar­te en el mar­co de su facul­tad de dirección, siemp­re que no sean mani­fies­ta­men­te arbi­tra­ri­as o vejatorias.

¿Qué significa esto para los afectados y los empresarios?

En el caso de los empre­sa­ri­os, es importan­te tom­arse en serio las den­un­ci­as de aco­so laboral, docu­men­tar­las y reac­cio­nar con celer­idad. Qui­en haga la vis­ta gor­da se expo­ne a recla­macio­nes por responsa­bil­idad civil. Las per­so­nas afec­ta­das deben dejar con­s­tancia por escri­to de los inci­den­tes con la mayor pre­cis­ión y rapi­dez posi­ble, indi­can­do la fecha, las per­so­nas impli­ca­das y una descrip­ción detal­la­da de lo ocur­ri­do. En caso de liti­gio, es reco­men­da­ble con­tar con ase­so­r­ami­en­to juríd­ico, ya que los obstá­cu­los ante los tri­bu­na­les son considerables.

Fuen­te: Hau­fe: Personal

Este artí­cu­lo y la ima­gen que lo acom­pa­ña se han ela­bora­do con la ayu­da de la inte­li­gen­cia arti­fi­ci­al y han sido revi­sa­dos por la redacción.

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